Brujas, o cómo disfrutar mejillones con cerveza

Brujas es una ciudad que enamora a primera vista con sus casas de madera, sus canales y el centro medieval  mejor conservado de Europa. Para no perdérsela.

Brujas es la ciudad más visitada de Bélgica. Tres millones de turistas se enamoran cada año de este destino mágico.

El centro histórico de Brujas es Patrimonio de la Humanidad. Un lugar para disfrutar de sus preciosos canales, sus sorprendentes torres y sus preciosas construcciones. Pero además es un destino para empaparse de cerveza, mejillones y patatas fritas. Y gofres, claro.

Y es que esta pequeña y coqueta ciudad a las puertas del Mar del Norte se gana el amor de todos los turistas que visitan Bélgica. Sin duda, es una de las ciudades más bonitas de Europa. Y tiene un tamaño perfecto para una escapada de pocos días. Puedes hacerla coincidir con la Fiesta de la Cerveza en octubre.

Tu recorrido por Brujas debe de comenzar por su centro histórico. La Grote Markt es la Plaza del Mercado. Cuenta con numerosas tiendas de alimentos y artesanales. Pero lo más llamativo son sus preciosos edificios medievales. Desde la Plaza puedes recorrer las calles cercanas, con numerosas tabernas, restaurantes y pastelerías.

Y la segunda visita en Brujas debe de ser la Burg, o la Plaza del Ayuntamiento. Precisamente los inmensos edificios como el del Ayuntamiento destacan en esta otra Plaza. Así como la Basílica de la Santa Sangre o Brugse Vrije, los antiguos Tribunales de Justicia.

El centro histórico de Brujas es una maravilla. Sus angostas calles crean un ambiente especial. Hay momentos en los que es mejor perderse sin un rumbo fijo, dejando sorpresas a cada esquina.

Y merece mucho la pena entrar en alguno de los pub locales para degustar alguna de las cervezas locales como la Straffe Hendrik, la Bourgogne des Flanders o la Garre.

Otro recorrido en Brujas podemos comenzarlo por el Rozenhoedkaai, el Muelle del Rosario. Una de las postales más famosas de la ciudad. Y la más fotografiada. A pocos metros se encuentra el Mercado del pescado. Una enorme lonja en la que encontrar los mejores alimentos del mar o donde degustar algunas de las mejores materias primas. Aprovecha para tomarte unos mejillones con patatas fritas en algunas de las tabernas que están dentro del mercado.

Y continuamos por el largo canal que rodea a Brujas hasta llegar a uno de los museos más importantes de la cultura flamenca: el Groeningesmuseum. Al lado se encuentra el museo Arthsuis. O podemos visitar los famosos Molinos de Brujas situados en las afueras de la ciudad. Dos de ellos se pueden visitar durante el fin de semana: Koelewei y Sint-Janshuis.

Otro atractivo de Brujas es realizar una visita guiada a algunas de sus cervecerías tradicionales. Una de las más conocidas es de Halve Maan, llamada popularmente como la Medialuna. Podrás ver en primera persona cómo se elabora la famosa Brugse Zot y degustar las dos variedades de esta cerveza.

Y tampoco puedes dejar Brujas sin visitar el parque del Minnewater, en el que se encuentran muchas casas típicas de Bélgica en medio de una zona verde realmente fascinantes. Si vas en pareja, en este lugar no te puedes perder el Lago del Amor.

Por último, y si da tiempo, queda visitar el Hospital de San Juan. Un hospital medieval que aún se mantiene en pie y en el que se aposenta una pequeña farmacia que sirve de museo.

Al volver a casa, volverás enamorado de esta ciudad que parece sacada de cuento de hadas. Que sirve para una escapada de pocos días o para incluir en esta preciosa ruta por Bélgica.

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