Buceo en Portofino, un oasis en el Mediterráneo

El buceo en Portofino es único. Es un destino sin igual en el Mediterráneo. Un oasis. Su Reserva Nacional Marina, protegida desde 1999, y su singular geografía, permiten disfrutar de inmersiones en cuevas, arrecifes, barcos hundidos y con organismos marinos poco comunes.

Hay más de 20 puntos de buceo en Portofino. La Reserva Nacional Marina, creada en un promontorio al norte de Italia, cerca de Génova, es fuente de nutrientes que, junto con sus maravillosas cuevas y sus atípicas formaciones rocosas, crean un ambiente único para miles de especies marinas.

La Reserva Nacional Marina, que incluye las ciudades de Santa Margherita Ligure, Portofino y Camogli, se divide en tres zonas.  En la zona A, la que marca el mar interior de Cala d’Oro, sólo se permite la investigación científica. En la zona B, entre Punta del Faro di Portofino y Punta Chiappa, es donde se encuentran los 20 puntos de buceo. Aquí la diversidad marina es asombrosa. Las gorgonias, el coral rojo y las esponjas crean una explosión de colores bajo el agua. La fauna acoge multitud de especies, como el mero gigante, pargo, dorada, lubina, barracudas, peces escorpión, meros de oro, pez sol, pez limón, atún, rape, anguila, del mar, cazón… Es un paraíso bajo el mar. En la zona C se permite el buceo, la pesca deportiva, la natación y el anclaje de embarcaciones.

Entre los 20 puntos de buceo en Portofino podemos disfrutar de arrecifes, cuevas, paredes subacuáticas, estatuas submarinas y naufragios. La profundidad varía entre los 5 y los 40 metros. La visibilidad alcanza los 20 metros en verano y la temperatura del agua ronda los 25ºC.

Si hay un punto de buceo en Portofino que llama la atención es el Cristo del Abismo. Esta estatua submarina, a unos 17 metros de profundidad máxima, reside en este punto de las aguas de San Fructuoso desde 1954. Mide unos dos metros y medio de altura y pesa 260 kilos de bronce. Desde la superficie se pueden ver sus manos, a unos 10 metros de profundidad.

El Cristo del Abismo es, sin duda, el punto de buceo en Portofino más visitado, uno de los más famosos del mundo y un símbolo para los divers que vienen al norte de Italia.

Pero otro de los atractivos de Portofino son los barcos hundidos. El Mohawk Deer es el naufragio más conocido. Se trata de un marino mercante canadiense hundido en 1967 en la Cala de los Ingleses, a una profundidad que varía entre los 25 y los 50 metros. El barco, originalmente construido en 1896, alberga hoy una increíble vida marina en este arrecife artificial de casi 140 metros de largo.

En Sestri Levante encontramos otros dos barcos hundidos habituales del buceo en Portofino. El Jorn es una barcaza holandesa hundida  durante la Segunda Guerra Mundial, en 1944. Hoy todavía pueden verse los sacos de cemento que transportaba en su bodega, a 30 metros de profundidad. El pecio se encuentra casi intacto. Cerca podemos explorar el UJ2207, un cazador alemán hundido en 1944 a una profundidad entre los 28 y los 36 metros. Anguilas, pulpos, langostas, bogavantes, jureles, pargos, peces limón y peces luna son frecuentes en la inmersión.

Otro de los naufragios habituales de buceo en Portofino es el llamado Colosso. Este barco remolcador de la marina italiana, de 33 metros de largo, fue hundido en 1945 tras un ataque aéreo. Sus restos, de gran interés histórico, se encuentran a un máximo de 39 metros de profundidad en la maravillosa bahía entre Bonassola y Framura. Durante la inmersión se puede explorar el pecio, pasando a través de una escotilla a la bodega de proa y a través de una escalera interior llegar al primer puente. La cocina está perfectamente conservada y se aprecian algunas literas y estantes de la tripulación. También podemos llegar a la sala de máquinas y explorar la gran hélice y el timón.

Pero no sólo los naufragios atraen a numerosos buceadores a las aguas de la Reserva Nacional Marina de Portofino. Hay formaciones naturales que merecen la pena ser buceadas.

La Cueva de las Gambas es un precioso cañón submarino que se abre entre los 20 y los 35 metros de profundidad. Se caracteriza por dos coloridas paredes de coral rojo y bellas esponjas. Puedes sumergirte a 33 metros para encontrar gorgonias rosas, y a los 38 es posible explorar una cueva llena de gambas (de ahí el nombre), pero también habitada por cangrejos, langostas y un llamativo coral rojo.

Y frente a Punta Chiappa hay una gigantesca roca sumergida conocida como Isuela, que va desde los 17 hasta los 55 metros de profundidad. Es uno de los buceos más fascinantes de Portofino, incluso del Mediterráneo, con paredes verticales llenas de gorgonias rojas. Pero, además, es una zona frecuentada por atunes, barracudas, langostas, morenas y peces escorpiones.

El buceo en Portofino es único, un oasis en el Mediterráneo. Y no sólo eso. Te da la posibilidad de disfrutar de preciosas poblaciones costeras como Santa Margarita o la propia Portofino.

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