Canadá en crucero, descubre lo inesperado

Si quieres conocer una de las costas más espectaculares y sorprendentes de América, un crucero por Canadá te descubrirá lo inesperado, con impresionantes acantilados, numerosos faros históricos y deliciosa langosta. ¿Nos embarcamos?

Lo mejor de todo es que un crucero por Canadá lo podemos combinar con una visita a una de las ciudades que nunca defrauda: New York. Y es que la ciudad de la Gran Manzana es el puerto de salida habitual de nuestra travesía.

Crucero saliendo de New York.
Crucero saliendo de New York.

Así podemos dedicar unos días, bien antes o bien después de nuestro crucero, a descubrir New York. Y si ya hemos estado, seguro que no nos importa regresar a una ciudad que ofrece mucho por ver y descubrir. El itinerario del viaje combina ciudades de Estados Unidos con ciudades e islas de Canadá, haciendo noche, con la mayoría de navieras que ofrecen este recorrido, en Quebec, la fascinante ciudad canadiense. Boston, Portland, Bar Harbor, Charlottetown, Sydney (Nova Scotia) y Halifax son los otros puertos de escala habituales. Para los días del viaje, septiembre y octubre son las fechas en las que se ofertan los cruceros por Canadá, y aunque puede parecer que ya hace frío, el encanto de la costa en esta época nos hará olvidar las bajas temperaturas.

Boston, preciosa escala en nuestro ruta a Canadá.
Boston, preciosa escala en ruta a Canadá.

Si New York nos fascina, Boston tampoco defrauda. Un paseo por su centro histórico y una visita a la Vieja Iglesia del Norte, que señala la llegada de los ingleses a esta tierra, es algo habitual en nuestra escala en esta ciudad. Pero tampoco debemos perdernos el histórico barrio de Beacon Hill o Copley Square, o hacernos un crucero por el puerto de Boston. También podemos acercarnos a sitios históricos como Kings Chapel o Freedom Trail, con los ideales americanos, o revivir las batallas de la Guerra de Independencia en Lexington y Concord. La famosa Harvard University no está lejos, y para los amantes de la serie “Cheers”, una visita al Pub Bull and Finch, que inspiró la famosa serie, es obligatorio.

Los faros de Portland, principal atractivo.
Los faros de Portland, principal atractivo.

Portland es otra ciudad histórica y colonial. Nuestra llegada al Viejo Puerto, con almacenes de ladrillo y mansiones victorianas de la época colonial inglesa nos hacen retroceder algunos siglos. La belleza de Casco Bay y Cape Elizabeth, donde podemos ver Fort Williams, el faro en funcionamiento más antiguo de Maine, o un recorrido por la abrupta costa, nos descubrirán la impactante belleza de este litoral. Si somos amantes del estilo de vida norteamericano, una visita al rico pueblo de Kennebunkport, con sus mansiones victorianas y a la Bush State, conocida como la Casa Blanca de verano, no defrauda. Pero quizá, una de las excursiones más espectaculares en esta escala es un recorrido por los faros de Maine: Bug Light, Spring Point Ledge Lighthouse y The Portland Head Light, todos ellos construidos a finales siglo XIX.

Bar Harbor visto desde Cadillac Mountain.
Bar Harbor visto desde Cadillac Mountain.

Nuestro siguiente puerto de escala, y ya entrando en Canadá, es Bar Harbor. La principal atracción aquí es, sin duda, Acadia National Park y las 27 millas de una de las carreteras más bonitas del continente americano, Park Loop Road. Parada obligatoria es Cadillac Mountain, que ofrece espectaculares vistas. Y Bar Harbor es, además, el paraíso de las langostas, deliciosas y gigantescas, te asustarás! Podemos embarcarnos en un barco tradicional para pescarlas y, lo mejor de todo, comerlas después. También es posible disfrutar la fauna salvaje con alguna excursión para avistar ballenas.

Charlottetown, la granja de Canadá.
Charlottetown, la granja de Canadá.

Uno de los puertos más preciosos es Charlottetown, en la Isla de Prince Edward. Este es el lugar de nacimiento de Canadá como nación, y podemos aprender más en la Province House National Historic Site, en el centro histórico de Charlottetown. Desde Victoria Park tenemos bonitas vistas del puerto y en Point Prim Lighthouse descubriremos uno de los únicos ejemplos de faro redondo construidos en ladrillo. Pero recorrer la isla y conocer sus granjas tradicionales, de enormes campos verdes, supone un verdadero momento de placer y tranquilidad. Además, nos acercará a los canadienses, de la mejor gente que te puedes encontrar por el mundo.

Chateau Frontenac en Quebec.
Chateau Frontenac en Quebec.

Y llegamos, quizá, al principal atractivo de este crucero por Canadá, la ciudad de Quebec , preciosa. Un paseo por el corazón del Lower Town, una parada en la Place Royale, el primer asentamiento de Quebec, y una visita a la Iglesia Católica más antigua de Norteamérica, es casi lo primero que hacemos. Pero lo que más nos llama la atención es el Chateau Frontenac, el icono de Quebec, que destaca en lo alto de la colina. Si nos gustan las compras, el Gran Allee se compara a los Campos Elíseos de París, pero fue Le Petit Quartier Champlain la primera calle comercial de Norteamérica. Piérdete por Dufferin Terrace, un romántico paseo a lo largo del río Saint Lawrence, y acércate al Parque Nacional Battlefields, donde los franceses se rindieron a los británicos en 1759. Si nos salimos de Quebec, las montañas Laurentian y, sobre todo, las Cataratas Montmorency, casi dos veces más grande que las Niagara Falls, nos fascinarán.

Halifax desde el aire.
Halifax desde el aire.

Los últimos puertos de escala de nuestro crucero suponen un paseo por la Canadá tradicional. En Sydney, en Nova Scotia, es recomendable una visita al pequeño pueblo de Baddeck, en las orillas del lago Bras D’Or, o a la Fortaleza de Louisbourg, que supone volver al pasado, ya que todo está caracterizado del siglo XVIII. En Halifax, un recorrido por la espectacular ruta de los Faros, con impresionantes formaciones rocosas, nos lleva al diminuto pero precioso pueblo pesquero de Peggy’s Cove, con un enorme encanto. En Halifax podemos visitar el Fairview Lawn Cemetery, donde descansan 121 personas que murieron en el Titanic. Otra opción es aventurarnos a un encuentro con las ballenas.

A la pesca de langostas.
A la pesca de langostas.

Lo dicho, un crucero por Canadá no defrauda. Si queréis saber más sobre el itinerario, navieras que ofertan esta travesía o agencias recomendables para reservar, no dudéis en contactarme por email, o dejar vuestros comentarios a continuación. Y si os ha gustado el artículo, ya sabéis, compartirlo en vuestro Facebook o Twitter o darle al Me Gusta, al Like. Se agradece.

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