El Palio de Siena, tradición y fiesta secular

El Palio de Siena no es sólo una carrera de caballos. Es una tradición centenaria que da sentido a la vida de los sieneses. Un privilegio exclusivo vivirlo desde dentro para quien es de fuera. Difícil explicar el sentimiento de este evento. Nuestro amigo y compañero Markos R. de Lamejorchuletadebilbao.com lo ha vivido en primera persona y nos los cuenta.

A las puertas de nuestra casa en Via Luparello se agolpan cientos de personas. La ciudad es un hervidero y se respira una calma tensa propia de los grandes eventos. El ambiente destila alegría y nervios. Mitad fiesta, mitad ansiedad. Son sólo las ocho de la mañana y los 23 grados de temperatura presagian un día de calor asfixiante. Estamos a 16 de Agosto y es el día del Palio de Siena.

Nuestro amigo Leonardo nos espera frente a la pequeña iglesia de S. Giovannino della Staffa donde podremos colarnos en uno de los actos más solemnes alrededor del Palio: la bendición del caballo. Leo, hijo y nieto de capitanes de su contrada (barrio), nos ha citado pronto para coger sitio en la iglesia con una instrucción clara: “si alguien pregunta, sois mis primos”. Es un acto reservado sólo para los más cercanos.

El caballo entra en la minúscula iglesia abarrotada en medio de un silencio sepulcral. Frente a él, un cura bendice su frente con la señal de la cruz mientras pronuncia las palabras “vai e torna vincitore” (ve y regresa como ganador). En ese momento el caballo sale del oratorio y los contradioli (vecinos) rodean al jinete para infundirle valor y ánimo para la carrera, juntos cantan uno de los himnos más bellos de su contrada:

El palio de Siena es una carrera de caballos, pero realmente no es sólo una carrera. Sus orígenes se remontan al siglo XV y el formato actual que divide la ciudad en 17 barrios data de 1729. Por eso reúne una magia y un misticismo que aglutina la emoción de una gran final de la Copa de Europa, el fervor y respeto de la Semana Santa y el bullicio festivo de San Fermín (con bastante menos alcohol). Todos estos sentimientos en una misma celebración. Para un sienés la importancia de la carrera es trascendental, “Si me das a elegir entre ganar la Champions League o que mi contrada venza hoy en el Palio, sin dudarlo elegiría el Palio, como cualquier sienés” explica Leonardo.

Esta pequeña ciudad de la Toscana se engalana durante los días previos al Palio para  vestirse de villa de otro tiempo: cada balcón con su bandera, trajes de la Edad Media, capitanes que portan orgullosos sus armaduras y caballos que son adorados como dioses griegos. Las celebraciones empiezan semanas antes de la propia carrera con el sorteo de las contradas que correrán en el Palio de Siena (sólo compiten diez). Además, tendrán que correr con un animal elegido por el azar y la parrilla de salida también será determinada por la suerte.

Son sólo tres vueltas a la Piazza del Campo, cuatro curvas, poco más de noventa segundos que desembocarán en un éxtasis colectivo difícil de explicar.

El Palio es Siena y Siena es el Palio. El Palio de Siena. La pertenencia a una contrada viene definida desde el mismo momento del nacimiento. No se elige. No se cambia. Como dice la canción: “per forza e per amore lo dovete rispettar” (a la fuerza y con amor, la debes respetar). Pertenecen a ella por derecho y así ha sido durante cientos de años.

El Palio y sus ritos son un trocito de historia de la Toscana. Una de las pocas celebraciones del mundo que permanecen intactas desde hace siglos. Un viaje en el tiempo a una Italia mítica, a una Italia de la que es imposible no caer enamorado.

El Palio de Siena se celebra dos veces al año: el 2 de Julio y el 16 de Agosto. Si quieres saber más sobre esta fiesta centenaria, puedes dejar tus comentarios o escribirnos a  info@consejerosviajeros.com. Y si te interesa la gastronomía viajera lo tienes todo en Lamejorchuletadebilbao.com.

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