La histórica ruta de Polonia

Una ruta por un país marcado por la Segunda Guerra Mundial, con ciudades maravillosas como Cracovia y trágicas historias como Auschwitz. Una ruta por Polonia.

De una semana a 10 días. Preferiblemente en coche. Aunque es posible en tren o bus. Y en un itinerario circular empezando por alguna de las grandes ciudades y saliendo por la otra. Esta sería la mejor manera de organizar una ruta por Polonia.

La puerta de entrada al país suele ser la capital polaca, Varsovia, o su alter ego, Cracovia. Si empiezas por la primera, vas a ver una extraña combinación de historia y modernidad. Edificios nuevos mezclados con zonas antiguas. Aunque tu impresión de Varsovia estará marcada por el imponente Palacio de Cultura, un edificio de 230 metros de altura de claros vestigios comunistas. Las vistas desde lo alto son muy recomendables.

Después, recorrer las calles de la ciudad vieja y encontrarse con el rojizo Castillo Real embellecen el recorrido. Desde aquí salen un conjunto de bellas calles adoquinadas que componen el Stare Miasto, la ciudad antigua. Destaca aquí su preciosa plaza con cautivadores edificios históricos que parecen sacados de un cuento, destilando colorido, y buhardillas amontonándose unas sobre otras. Una postal maravillosa.

Pero si hay una ciudad marcada por la Segunda Guerra Mundial es Varsovia. La capital de Polonia fue destruida por la Alemania Nazi. Imprescindible conocer aquellos tiempos recorriendo el Gueto Judío, Muranow, donde la historia se siente. El lugar donde los judíos fueron amontonados y enviados a campos de concentración para su tortura y asesinato. El sitio donde se produjo el Levantamiento Judío contra el exterminio nazi. Hoy un lugar de recordatorio.

Varsovia sorprende por su contraste entre la ciudad antigua, de barrios bohemios como el de Praga, y la moderna, de enormes edificios acristalados. Y con numerosos parques verdes y Palacios como el de Wilanow y Lazienki. Una capital con vida desde la que empezar tu ruta por Polonia.

De Varsovia, Poznan queda a poco más de 300 kilómetros. Su casco antiguo y su preciosa Plaza del Mercado, Stary Rynek, dejan huella si la visitas. Repleta de edificios de mil colores, en esta plaza destaca el Ayuntamiento y las Casas de los Pescaderos, del siglo XVI. Aunque estas son reconstrucciones hechas después de ser destruidas durante la Segunda Guerra Mundial.

Y de Poznan a Wroclaw, una de las ciudades con más encanto de Polonia. De nuevo, la Plaza del Mercado es el atractivo principal. Por cierto, que es la segunda mayor plaza del país, detrás de la de Cracovia, donde destaca el Ayuntamiento, la Casa de Hansel y Gretel o la Casa de los Grifos.

Pero Wroclaw es una ciudad de canales, puentes e islas. Parte de su encanto reside en perderse por alguna de estas, como la isla Arena o la de la Catedral, con numerosos monumentos y edificios históricos. Destaca la Catedral. Y también es la ciudad de los enanitos, repartidos por todos los rincones de la urbe y con significado histórico. De enanos se vestían los miembros de un grupo clandestino que luchaba contra el comunismo de la época, convirtiéndose en un símbolo de la lucha por la libertad.

Si empiezas esta ruta de imprescindibles por Polonia en Varsovia, la puedes acabar en Cracovia. Desde aquí puedes recorrer el poco agradable campo de Auschwitz-Birkenau en un mismo día. Puedes hacer la visita por libre o con tour guiado de unas tres horas de duración. Es una visita muy sensible. Nada agradable. Pero histórica. Ver los barracones donde se amontonaban miles de prisioneros, sus restos, y entrar a la cámara de gas resulta impactante.

Y para recuperarnos, dedica al menos dos días a una de las ciudades más bonitas de Polonia, Cracovia. Su extenso casco antiguo es una maravilla visual. Su Plaza del Mercado es el centro medieval más grande de Europa, dominada por la Basílica de Santa María y su imponente figura de agujas. Rodeada de palacetes medievales, dese aquí salen numerosas calles agitadas que mantienen el adoquín original fundacional de la ciudad. Una de ellas te lleva a la Colina de Wawel, con preciosas vistas y donde se encuentra el Castillo Real, con un impresionante patio, y la Catedral de San Wenceslao y San Estanislao.

De Cracovia se ve que es una ciudad muy universitaria, con mucha vida. Kazimierz es una laboriosa zona de callejuelas laberínticas, estrechas, núcleo del antiguo barrio judío. Todavía se conservan numerosas sinagogas de la época y edificios de fachadas antiguas y oscuras que te llevan al pasado. Nowa Huta es el antiguo barrio comunista que hoy puede explorarse.

Y bajo el suelo de Cracovia, la sorpresa de Polonia. Ocultos en el subsuelo hay numerosos bares y pubs que ocupan cavernas con una decoración muy particular. Numerosas salas y pasillos que sorprenden a cada paso. Algo para no perderse.

Tampoco hay que perderse las Minas de Sal de Wieliczka, un laberinto de galerías subterráneas y obras de arte construidas en bloques de sal que pueden visitarse desde Cracovia, a pocos kilómetros de la ciudad.

Esta ruta por Polonia es una ruta de imprescindibles. Con más tiempo vale la pena añadir a este itinerario Gdansk, una ciudad costera al norte del país con una preciosa ciudad antigua de edificios hanseáticos. O una ruta por los Montes Tatras para maravillarnos con su naturaleza.

Y para vivir Polonia propiamente, no puedes irte sin comer en un Bar de Leche, restaurantes creados en la época comunista, subvencionados por el Estado, a precios muy bajos y que servían principalmente productos hechos a base de leche, de ahí el nombre de Bar de Leche o Lecherías.

Si te han quedado dudas sobre Polonia o quieres ampliar esta ruta, puedes contactarnos por email a info@consejerosviajeros.com o dejar tus comentarios a continuación.

 

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