Praga, una capital única

Praga es, para mí, la capital europea más bonita que he visitado. Ni París, ni Roma, ni Viena. Si me dan a elegir una, me quedo con Praga. Tiene algo que enamora.

Puentes de piedra, castillos, relojes astronómicos, barrios con encanto y mucha historia. Es lo que puedes disfrutar en Praga que, realmente, son cuatro ciudades en una. Hay mucho que ver y mucho por hacer. Pero estos son sus imprescindibles.

Praga es conocida como la Ciudad Dorada debido al color que toman los monumentos al recibir los rayos de sol. Pero también se le conoce como la ciudad de las Cien Torres, por los numerosos pináculos que sobresalen sobre su figura.

Comenzamos recorrido por la capital checa por su Ciudad Vieja, Stare Mesto. Un barrio que ha recibido huella de diferentes culturas durante ocho siglos de historia. El laberinto de calles pequeñas y callejones sin salida se entremezclan con iglesias, pequeñas plazas y pequeños palacetes. Perderse por esta zona y llegar hasta los canales del río Moldava nos premia con una de las mejores vistas que se pueden contemplar en la ciudad.

No es necesario visitar las Cien Torres de Praga. Basta con subir a una. Te aconsejamos la Torre de la Pólvora, a las afueras de la Ciudad Vieja. Un puente cubierto une la tenebrosa torre con la brillante Casa Municipal, con la que forma un peculiar contraste. Desde arriba se contempla uno de los panoramas más bonitos de la ciudad.

La tarde noche es perfecta para visitar la parte más bohemia de Praga. El conocido Barrio Pequeño (Mala Strana) ha acogido a emigrantes, nobles y nuevos burgueses en una mezcla de culturas y tradiciones que se ha traducido en la existencia de una gran variedad de lugares que visitar con una espléndida arquitectura. La zona más representativa es la Iglesia San Nicolás. También es reconocida por la cantidad de bibliotecas que concentra en sus calles. Este barrio es idóneo para picar algo para cenar y relajarse, ya que es una zona concurrida  y llena de pubs.

En mi primera visita a Praga apenas había turistas. Hoy es muy visitada. Le resta algo de encanto. Pero podemos disfrutar de sus principales atractivos sin agobios. Un destino imprescindible es el Puente de Carlos. Uno de los símbolos de la República Checa. Este puente está lleno de estatuas en su avenida. Al final del puente de Carlos, en el lado de Stare Mesto, busca una piedra con forma de cabeza conocida como “el hombre barbudo”. En el pasado, cuando el agua del río superaba esta cabeza, los habitantes de Praga sabían que era el momento de huir a las colinas para evitar las frecuentes inundaciones.

Una vez visitado el famoso puente, toca ir hasta el Castillo de Praga, uno de los edificios más imponentes de toda la ciudad. La fortaleza que lo rodea es la más grande del mundo y por dentro es una verdadera joya. Dentro del propio castillo se halla la Catedral de San Vito, de estilo gótico. En él reside una de las vidrieras del artista Alfons Mucha. El castillo en sí, que ha sido residencia de reyes, emperadores y presidentes, también vale una visita. Y al atardecer, no te pierdas la puesta de sol desde la Torre Petrín.

El próximo destino es el Reloj Astronómico de Praga, en la Plaza de la Ciudad Vieja. Considerado como el reloj medieval más famoso del mundo, creado por el maestro relojero Hanus. Cuenta la leyenda que para que Hanus no repitiera su obra, los concejales le dejaron ciego. ¿Os suena? Aquí tampoco puedes perderte la torre del Antiguo Ayuntamiento y la Iglesia de Nuestra Señora de Týn.

Y otro de los imprescindibles en Praga es vagar por sus cementerios. Sí, sus cementerios. Esta ciudad gótica y misteriosa cuenta con varios destacados. Algunos con un aurea mágica. Olsany, el más grande, es una verdadera galería de esculturas al aire libre gracias a las preciosas estatuas art nouveau que llenan el espacio. Y Vysehrad alberga las tumbas de muchos personajes célebres, entre los que están el compositor Dvorak y el artista visionario Alfons Mucha. Pero quizá el más impactante es el del barrio judío de Josefov, con sus tumbas amontonadas. Además, aprovecha para visitar sus sinagogas.

Por último recorremos el Barrio Nuevo de Praga. Empezamos por la Plaza Wenceslao, con el enorme Museo Nacional de Praga, hasta llegar a la orilla del río Moldava, con el gran Teatro Nacional y la fortaleza de Vyšehrad. A medio camino se encuentra la sorprende Casa Danzante, algo que no te puedes perder, ya que es uno de los lugares más icónicos de la ciudad.

Pero, antes de irte, no te olvides de disfrutar de la gastronomía de Praga acompañado de una cerveza. Es imprescindible comer la ternera asada con salsa de nata o el cerdo agridulce, así como las rebanadas de pan frito. En el centro hay varios restaurantes, como el U Zlateho Hada o el U Fleku, el que dicen lleva abierto más tiempo de manera ininterrumpida.

Completamos así un recorrido imprescindible por Praga. Pero hay mucho más que podríamos ver y hacer en esta ciudad mágica.

Si te han quedado dudas sobre Praga o tienes cualquier pregunta, puedes escribirnos un email a info@consejerosviajeros.com o dejar tus comentarios a continuación.

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