Serbia y Bosnia, dos maravillosas desconocidas

De la manos de Consejeros Viajeros locales recorremos Serbia y Bosnia-Herzegovina, dos países todavía poco visitados y desconocidos pero con maravillas naturales ocultas y ciudades llenas de historia.

En esta ruta descubriremos las históricas ciudades de Belgrado, Sarajevo y Mostar, las preciosas montañas de la Serbia Central, sus profundas gargantas de la parte oriental y la disputada Kosovo.

Mi primera visita a Serbia no fue muy duradera. Fue en el año 2005. Viajaba de Interrail con un amigo por la Unión Europea. Y desde Hungría decidimos, a última hora, ir a Serbia. La sorpresa fue cuando el revisor del tren, acompañado de un oficial de Inmigración, nos pidió, “amablemente”, que nos bajáramos del tren en Subotica. Mi amigo viajaba sin pasaporte y no nos dejaban entrar en Serbia. Nos requisaron la documentación, el billete de Interrail y el equipaje y nos tuvieron ocho horas en una comisaría de Policía de la estación esperando el próximo tren de vuelta a Hungría. A pesar de que al principio los oficiales eran bastante rudos, una conversación sobre fútbol los relajó y al final hasta nos dejaron salir a dar un paseo por el pueblo y ver una actuación escolar de fin de curso.

Ese era todo mi conocimiento sobre Serbia hasta que, por mi trabajo en cruceros, conocí a compañeros serbios que me diseñaron una ruta local que ahora seguí. ¡Y vaya ruta!

Empezamos nuestro recorrido por Serbia en la capital, Belgrado. Una ciudad que de entrada no llama mucho la atención pero que tiene gran encanto cuando descubres sus atractivos. Su centro histórico resulta llamativo, ya que contrastan edificios que todavía conservan las huellas de los bombardeos durante la Guerra de los Balcanes con otros de gran colorido. Entre los sitios imprescindibles a visitar en la ciudad destacan el Fuerte de Kalemegdan y la Catedral de San Sava, el quinto mayor templo Ortodoxo del mundo.

Pero un paseo por Belgrado resulta muy agradable. La gente, seria y muy atractiva a primera instancia, resulta muy agradable una vez que se abren. Y perderse por barrios bohemios y sus parques sin rumbo fijo resulta una de las mejores actividades para conocer la ciudad.

Desde Belgrado vale la pena desplazarse a Novi Sad, la segunda mayor ciudad de Serbia. Está a unos 80 kilómetros de la capital y es una urbe preciosa. Entre sus principales atractivos destaca el Fuerte Petrovaradin, construido por los Austro-Húngaros y hoy en día el ejemplo mejor conservado de Europa en este estilo. Y desde aquí, el Parque Nacional de Fruska Gora, donde nos encontramos numerosos viñedos y monasterios, resulta una excursión única, cruzando el río Danubio.

El Danubio es igualmente el lugar donde encontramos la impresionante Garganta Djerdap, que vale la pena recorrer por su belleza natural y sus importantes restos arqueológicos y fortalezas.

Y continuando ruta, llegamos a una de las regiones más espectaculares del país, la Serbia central. Se trata de una preciosa región montañosa con pueblos fascinantes y una comida fabulosa.

Recorremos las magníficas montañas de Zlatibor, donde destaca el pueblo de madera construido por el famoso director Emir Kusurica, Kopaonik y Zlatar. En esta región hay numerosos monasterios del siglo XII como Studenica, Ravanica, Sopocani, Mileseva, Zica o Manasija que constituyen un patrimonio cultural incalculable debido a los frescos de su interior. Igualmente, en Montenegro es muy llamativo el Monaterio de Ostrog, construido en una roca.

En la parte sur de Serbia, no podemos dejar de visitar el conocido como “el pueblo del Diablo”. Se trata de unas formaciones naturales realmente impresionantes.

Y en esta región del sur del país es donde encontramos Kosovo, una zona conflictiva pero de gran interés histórico. Asegúrate de conocer las condiciones de seguridad antes de querer visitarlo.

Y si vas en Agosto, en Guca, también al sur de Serbia, puedes disfrutar de un sorprendente festival de trompetas que se celebra bajo el nombre de Sodoma y Gomorra.

Y en cuanto a maravillas naturales, el cañón del río Tara es el segundo más profundo del mundo, después del de Colorado. Delimita la frontera entre Serbia, Bosnia y Montenegro y hacer rafting aquí es casi obligatorio.

Entramos ya en Bosnia-Herzegovina, un país devastado por la Guerra de los Balcanes pero que descubrirlo es una de las mayores sorpresas de Europa.  Su trágica historia se muestra por el camino cuando desde la ventana del bus, el coche o el tren puedes ver multitud de tumbas y cementerios levantados en preciosas montañas y colinas verdes.

Pero hay dos sitios imprescindibles que tenemos que visitar para conocer la historia de Bosnia. Son Sarajevo y Mostar. La primera es una mezcla de culturas y religiones como la ortodoxa, la católica y la musulmana que claramente se aprecia en su casco histórico. Y la segunda, Mostar, todavía está dividida entre croatas y musulmanes y destaca el puente de piedra sobre el río Neretva, todo un símbolo.

Descubrir estas dos maravillas todavía desconocidas como Serbia y Bosnia son un auténtico placer de viajero. Y resulta muy curioso viajar por estos países, como el hecho de tener que usar una estación u otra dependiendo de si te diriges a una región ortodoxa o a otra católica o musulmana.

Estas son sólo pequeñas pinceladas de nuestro viaje por Serbia y Bosnia-Herzegovina. Si quieres más información puedes contactarnos por email a info@consejerosviajeros.com o dejar tus comentarios a continuación.

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