Suiza, el paisaje real de los cuentos de Heidi

Suiza es conocida por sus relojes, sus chocolates y, como no, por sus numerosas cuentas bancarias. Pero el país helvético ofrece viajes apasionantes y experiencias únicas donde la naturaleza es la protagonista.

Yo nací en Suiza. A las seis semanas mis padres se cruzaron media Europa en coche. Creo que de ahí me viene mi pasión viajera. Y 30 años después regresé a mi lugar de nacimiento para una emocionante ruta por paisajes de montaña espectaculares, ciudades históricas cautivadoras y fascinantes estaciones de esquí.

Todos nos acordamos de Heidi corriendo por esas colinas verdes con montañas nevadas al fondo. Pues ese paisaje de dibujos animados es real.

La mejor manera de hacer un viaje por Suiza es en coche. Es un país pequeño y con buenas carreteras. Dos semanas es tiempo suficiente para una ruta circular. Pero si no, el tren funciona muy bien en este país.

Prados verdosos, montañas nevadas, glaciares, pueblos medievales y lagos majestuosos nos saludan en nuestra ruta por Suiza.

Comenzamos en Zúrich, la principal puerta de acceso al país. Ciudad moderna y ajetreada que combina edificios medievales con otros más modernos. No te pierdas el Polibahn, un tranvía con vistas espectaculares, la Catedral y el cementerio Fluntern.

Desde Zúrich nos dirigimos al este hacia la frontera con Alemania y Liechtenstein para visitar las cataratas del Rin (Rheinfall), un espectáculo natural fascinante, Saint Gallen, donde hay que visitar la biblioteca de su catedral barroca, y el Lago Constanza. Por el camino no podemos perdernos pueblos mágicos como Schaffhausen o Stein Am Rhein, con casas de cuento y coloridas fachadas. Y desde Saint Gallen puedes visitar Appenzell, uno de los pueblos más coquetos y más fotogénicos de Suiza, y subir hasta Schwägalp, donde podrás disfrutar de la vista a seis países, algo único.

Y continuamos nuestro viaje por Suiza llegando a Maienfeld, la casa de Heidi, con paisajes de montaña espectaculares. Podemos llegar hasta Saint Moritz, y continuar hacia el sur en dirección a Lugano. La impresionante carretera bordea los lagos de la Alta Engandina hasta Tiefencastel, por donde pasa el Glaciar Express, una línea de tren absolutamente espectacular, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y llegamos a Thusis, mi lugar de nacimiento. Como no, las emociones se alteran. Siguiendo las instrucciones de mis padres llego al hospital donde nací y la casa donde vivimos. Emotivo.

Pero continuamos ruta entre montañas con fabulosas vistas en nuestra ascensión al Puerto de San Bernardino. Entramos en Ticino, cantón de habla italiana. Siguiendo las orillas del Lago Maggiore llegaremos a las encantadoras ciudades de Locarno y Ascona, que merecen un paseo por sus cascos viejos junto al lago, antes de pasar por el Monte Tamaro y llegar a Lugano.

Desde aquí seguimos nuestra ruta por Suiza adentrándonos de nuevo en Los Alpes. A través del paso de San Gotardo y la escalofriante garganta del diablo llegamos a Andermatt y Bettmeralp, desde donde podemos hacer una excursión al gigantesco glaciar de Aletsch. Poco después subimos hacia Zermatt, sólo accesible en tren, para visitar el típico pueblo suizo de montaña, a los pies del Matterhorn (Monte Cervino). Imprescindible. Vale la pena pasar un día entero enamorándote de este sitio único que supera la realidad, totalmente peatonal. Hazte la excursión en el tren cremallera al Gornergrat, con vistas increíbles del Matterhorn, o la subida en teleférico al pequeño Cervino, rodeado de glaciares y picos montañosos abruptos.

Dejamos Zermatt y nos dirigimos a Lausanne en nuestra próxima etapa de la ruta por Suiza. Seguimos el cauce del río Ródano hasta Valais, con numerosos viñedos en ciudades como Saillon. Pero antes no te puedes perder una visita al lago subterráneo más grande de Europa en Saint Leonard y la antigua abadía de Saint Maurice. Continuamos bordeando el lago Leman desde Montreaux, con parada obligatoria en el Castillo de Chillon, para llegar a la capital del olimpismo, Lausanne, a orillas de este lago. Aquí vale la pena visitar el Museo Olímpico, pasear a lo largo del lago y perderte entre las callejuelas de la ciudad vieja, con su catedral gótica.

Y desde Lausanne, a un paso llegamos a la elegante Ginebra, a orillas del mayor lago de Suiza. Su casco histórico tiene gran encanto, y destaca su Catedral, desde donde podemos admirar unas preciosas vistas panorámicas de la ciudad.

Desde Ginebra nos dirigimos a Basilea en nuestra siguiente etapa de la ruta por Suiza. Pasamos por las ciudades de Nyon y Neuchatel y podemos subir a la ciudad natal de Le Corbusier en La Chaux de Fonds. Y Basilea merece un día de visita. De aire germánico, es la capital cultural de Suiza. Su casco viejo, de tonos rojizos, sorprende. Hay numerosos museos para visitar, y el barrio de Saint Alban tiene gran interés por sus molinos. Si quieres, a las afueras puedes visitar Rheinfelden, con su encantador centro histórico.

Dejamos Basilea y llegamos a uno de los sitios imprescindibles de Suiza, Interlaken. Una maravilla de la naturaleza. En el camino podemos parar en la deliciosa Murten y visitar Friburgo, la ciudad de las fuentes, ubicada en un lugar verdaderamente hermoso. Y si te apetece dulce, en Broc tienes la fábrica de chocolate de la Maison Callier. O para quesos, para en Gruyeres, que parece un pueblo de cuento. Recorremos los valles alpinos que rodean la famosa estación de esquí de Gstadd y llegamos a Interlaken.

Como su nombre dice, Interlaken está entre dos lagos. Y a los pies de montañas majestuosas. El paisaje es fascinante. No puedes dejar de hacer la famosa excursión en tren cremallera a Jungfraujoch, un palacio de hielo que a casi 3500 metros de altitud es la estación de tren más alta de Europa. Y los paisajes que observamos son únicos: glaciares inmensos, enormes cascadas, preciosos pueblos alpinos como Grindelwald, Lauterbrunnen o Wengen. También vale la pena recorrer el lago Thun hasta el pueblo de este mismo nombre o Spiez, antes de llegar a Berna.

Berna es una ciudad que sorprende, verdaderamente pintoresca. Capital de Suiza, destaca su caso antiguo medieval de calles con soportales, su Catedral y las vistas desde Nydeggbrücke, además de su reloj astronómico. Es una delicia de ciudad a la que vale la pena dedicar un día.

Y desde Berna a Lucerna, pasando por el pueblo de Emmental, famoso por su queso, y el cautivador castillo de Hallwyl, rodeado de agua. Lucerna es una de las ciudades más bonitas de Suiza, sin duda. Y una de las más románticas, sacada de la Edad Media. A orillas de un precioso lago, su casco viejo que rodea el puente de madera Kapellbrücke  es cautivador. Y desde aquí podemos hacer numerosas excursiones a las montañas y lagos de los alrededores: el funicular al Monte Pilatus, el teleférico rotativo al Monte Titlis o la excursión al Rigi, conocida como la reina de las montañas, en tren cremallera.

Estamos acabando nuestra ruta circular por Suiza regresando a Zúrich. Pasamos por paisajes de nuevo maravillosos y llegamos a la Capilla de Guillermo Tell, sí, el famoso arquero. Y antes de regresar a Zúrich podemos hacer una parada en la abadía barroca de Einsiedeln y visitar la curiosa y encantadora ciudad de Zug.

Y así acabamos nuestro viaje por Suiza, que también sería recomendable iniciar en Ginebra o Basilea. Una ruta absolutamente fascinante, con paisajes naturales espectaculares, montañas impresionantes y ciudades encantadoras.

Si quiere más información sobre Suiza, no dudes en contactarnos por email a info@consejerosviajeros.com o dejando vuestros comentarios a continuación.

2 comments

    1. Es cierto. Suiza es de los países más caros para viajar, pero también donde la recompensa por el viaje es mayor. Así que, compensa el esfuerzo económico. Aun así, hay maneras económicas de viajar por Suiza, simplemente hay que seguir algunos trucos de viaje.
      Saludos,

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