Viena, la capital imperial

Viena es una de esas ciudades que tiene algo especial, que te cautiva. Imperial, majestuosa, elegante, con mucha cultura e historia. Una capital para disfrutar.

Aunque muchas veces Viena forma parte de una ruta por las tres capitales de centro Europa, con Praga y Budapest, vale la pena dedicarle dos o tres días sólo a esta maravillosa ciudad.

Un buen punto de partida para recorrer Viena es su Ayuntamiento. No sólo te quedes con su fachada. Su interior merece mucho la pena. Justo al lado se encuentra el Rathauspark y el Parlamento de Viena.

Recorriendo Ringstrase, la calle más monumental de Viena, llegas al Quartier de los Museos, unas antiguas caballerizas imperiales transformadas y que ahora acogen gran parte de los museos de la ciudad. Entre los más interesantes está el Albertina.

Justo frente a este museo hay un monumento contra la guerra y el fascismo, levantado sobre el lugar donde un día hubo un edificio que sucumbió bajo las bombas de la II Guerra Mundial, atrapando a unos 200 ciudadanos que se habían refugiado en su sótano. Simbólicamente, la escultura es de mármol, mientras que la piedra de granito que la sostiene es de Mauthausen, en recuerdo al horror.

Detrás del Albertina encuentras el Burggarten, uno de los parques más célebres de la ciudad. En uno de sus extremos llegarás al Palmenhaus, uno de los mejores lugares donde comer de Viena. Se trata de un precioso invernadero de hierro forjado y cristal.

Por la misma calle de Ringstrase se encuentra el teatro imperial de la corte, el Burgtheater. Y desde aquí llegarás al Palacio de Hofburg, antigua residencia imperial y actual residencia del presidente de la República. Es el palacio más grande de la ciudad. Continuando tu ruta a pie llegarás a la Stephansplatz, la plaza con la Catedral de Viena, San Esteban, de estilo gótico, tejado de tejas esmaltadas de colores y su altísima torre. Su fachada resulta imponente. Y si subes al campanario, las vistas son fabulosas. Es la tercera torre de iglesia más alta del mundo.

Pero Viena es conocida por Mozart, así que no puedes dejar de visitar alguna de las múltiples casas donde vivió Mozart. La Mozart Haus es un lugar histórico con algún objeto personal del famoso compositor.

Si buscáis una zona de compras y tiendas, la Kohlmarkt Strase es la arteria más comercial de Viena. Y un buen lugar donde degustar la famosísima Tarta Sacher.

Pero si lo que os llama es la diversión, el parque de atracciones más antiguo de Europa debe de ser visita obligatoria. El famoso Prater vienés, con la igualmente famosa Noria, la Riesenrad. Hay que pagar entrada para el Parque y para cada una de las atracciones por separado, pero es un lugar ideal para pasar un día. O una tarde. Y sobre todo para disfrutar de un atardecer desde lo alto de la Noria.

Un segundo día en Viena es recomendable comenzarlo por el Palacio Schönbrunn, el conocido como el Versalles vienés. Fue la residencia de verano imperial durante años. Hoy Patrimonio de la Humanidad. Merece la pena descubrir cada uno de sus rincones y pasear por sus jardines hasta llegar a la Glorieta del Palacio. Desde su mirador obtendrás una de las panorámicas más bonitas de la ciudad.

Puedes continuar la jornada con la Ópera de Viena, la Wiener Staatsoper, de las más famosas del mundo. Y al mediodía acércate a Hoher Markt, la Plaza del Mercado Alto. Fue la sede del primer mercado medieval de la ciudad. En este lugar se ubica el Jugenstil  Anker Uhr, un reloj de 1914 que a cada hora en punto sale una pareja que representa una parte de la historia de Viena. A las 12 en punto del mediodía salen las 12 parejas de paseo.

Cerca de aquí está la Judenplatz, donde se encuentra el Monumento al Holcausto, construido sobre la antigua sinagoga. En dicho monumento se encuentran grabados los nombres de los lugares donde fueron asesinados los 65000 judíos austriacos durante el dominio nazi. Piérdete por el barrio judío de la ciudad. O adéntrate en el Barrio Griego. Aquí la joya de la corona es la Iglesia Griega. Pero muy cerca está el restaurante más antiguo de Viena, fundado en 1447, el Griechen Beisl. Y a algunos pasos se encuentra otra institución gastronómica e histórica. El restaurante Zwölf Apostelkeller (“los doce apóstoles”) hunde sus raíces bajo tierra con un laberinto subterráneo de salones y más salones que han visto de todo.

Otra de las visitas imprescindibles de Viena es el Palacio de Belvedere, construido como residencia de verano y ahora convertido en un gran museo de arte. Aquí se encuentra la famosa obra del artista austríaco Gustav KLimt, “El beso”. El Palacio consta de dos edificios, pero la obra se encuentra en el edificio principal, el Alto Belvedere.

Y podría añadir otras plazas y edificios pintorescos de Viena. Por ejemplo, Heldenplatz, o la Plaza de los Héroes, es un lugar bonito de Viena, destino de concentraciones multitudinarias a lo largo de la historia de Austria. O Am Hof, la Plaza de la Corte. Pero, para edificio pintoresco y colorido de Viena, el Hudertwasserhaus. Te sorprenderá.

Si quieres más información sobre Viena o te ha quedado alguna duda, puedes escribirnos un email a info@consejerosviajeros.com o dejar tus comentarios a continuación.

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