El Báltico y sus maravillas

Un crucero por el Mar Báltico es uno de los itinerarios más bonitos que se puede hacer a bordo de un barco. Este itinerario solamente está en funcionamiento los tres meses de verano, por lo que, a diferencia de otros itinerarios que se ofertan durante nueve meses, la disponibilidad es muy reducida y, por lo tanto, los precios son un poco más elevados que en otras rutas. Aun así, si buscamos ciudades llenas de historia, arte y encanto, las maravillas del Báltico nos llevan a todas ellas.

El puerto de salida de un crucero por las capitales bálticas puede ser Amsterdam, Estocolmo, Copenhague, Malmo o, incluso, Tallín o algún puerto de Alemania o Inglaterra, aunque estos para cruceros de más de 10 días. En una semana, podemos fascinarnos con San Petersburgo, maravillarnos con Tallín, sumergirnos en Estocolmo, visitar la famosa Sirenita de Copenhague y descubrir la sorprendente Helsinki, todos en el mar Báltico

La preciosa ciudad de Estocolmo.
La preciosa ciudad de Estocolmo.

En mi opinión, como tripulante durante años en cruceros haciendo este itinerario, recomiendo salir de Amsterdam o Copenhague (o Malmo). La razón es muy sencilla: si volamos directamente con la naviera, tenemos muy poco tiempo entre la llegada al aeropuerto y la salida del barco, por lo que, Amsterdam siempre es un destino muy a mano para volver, y Copenhague, incluso desde Malmo, se puede ver en unas horas, sacrificando esta ciudad por ver tranquilamente las otras.

La Catedral de la Sangre Derramada.
La Catedral de la Sangre Derramada.

Partiendo de Copenhague en nuestro crucero por el Báltico, incluso si volamos el mismo día que zarpamos, ver la Sirenita es fácil y cómodo, ya que se encuentra muy cerca del puerto. Una visita al símbolo de la ciudad es obligada. Si tenemos la capital danesa como escala, son numerosos los atractivos de la ciudad: los Palacios de Rosenborg, Christianborg y Amalienborg nos recuerdan el esplendor monárquico de la capital, y los jardines de Tívoli son una delicia a explorar. Pero si queremos ver algo diferente, incluso en Europa, el barrio de Christiania, si sigue en pie, os sorprenderá. Y no os perdáis el precioso barrio de Niav.

Pero, seguramente, el atractivo principal de un crucero por el Báltico es la visita a la ciudad rusa de San Petersburgo, señorial, imponente, con edificios que nos trasladan a la época de los zares. Muy recomendable reservar un crucero que haga noche en la ciudad para tener dos días completos de visita, ya que son muchos los atractivos de esta urbe. En el Museo del Hermitage podemos pasar días, aunque restringiremos nuestra visita a una mañana. La Catedral de San Isaac, la imponente Catedral de la Sangre Derramada, la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, o las residencias imperiales de Peterhof y Catalina, con sus impresionantes jardines, deben estar presentes en nuestro recorrido.

El Palacio de Peterhof, residencia de los zares imperiales.
El Palacio de Peterhof, residencia de los zares imperiales.

Si queremos darle un sabor local a nuestra visita, podemos dedicar la noche a la Ópera y el Ballet ruso, con un espectáculo que no nos defraudará.

Es importante saber que, en nuestra estancia en San Petersburgo, necesitaremos un visado ruso. Sacarlo por cuenta propia es dedicarle mucho tiempo, y el coste del mismo es casi igual a lo que nos cuesta reservar una excursión. Para mí, es recomendable reservar una excursión en este puerto que nos incluya el visado.

Otra ciudad con un encanto especial en el Báltico es Tallín. Recorrer sus calles es como recorrer un pueblo medieval que se ha quedado estancado en el tiempo, con sus edificios del siglo XIV, sus tejados góticos, sus callejuelas empedradas y sus murallas defensivas. El bellísimo casco histórico de la capital estonia se divide en dos partes, una alta y otra baja. Es recomendable empezar por la alta para obtener unas preciosas vistas de la zona antigua y descender a la baja para recorrerla a pie. Nos quedaremos maravillados con la Catedral de Alejandro Nevski, la Plaza del Ayuntamiento o la Iglesia de San Nicolas. Verdaderamente, estaremos tan a gusto en la edad medieval que no querremos volver a nuestro tiempo.

Vistas de la ciudad antigua de Tallín.
Vistas de la ciudad antigua de Tallín.

Estocolmo es otro de los destinos de escala en el mar Báltico. Como dije, hay cruceros que lo toman como puerto de embarque y desembarque, haciendo a veces noche en la ciudad. La preciosa capital sueca es un conjunto de islas, seis principales, que conservan todo el esplendor arquitectónico de sus edificios. El famoso ayuntamiento, conocido por ser el lugar de entrega del premio Nobel, está abierto a visitantes. Pero Estocolmo sobresale por su cultura y sus museos; de entre ellos destacan el Museo Vasa y el de Arte Moderno, imprescindibles. Sin embargo, pasear por la ciudad vieja, ver el cambio de guardia del Palacio Real y obtener una preciosa panorámica de la ciudad desde sus numerosos puentes, hacen de la estancia un placer mundano.

Helsinki es una de las capitales del Báltico.
Helsinki es una de las capitales del Báltico.

Por último, Helsinki es, quizá, el patito feo en comparación con las impresionantes ciudades del Báltico mencionadas anteriormente. Aun así, descubrir sus limpias calles, sus verdes parques y fascinarse con su impresionante Catedral y el puerto nos darán un buen punto de vista de la capital finlandesa, que a muchos sorprende.

En este crucero por las Capitales Bálticas nos dejamos muchos puntos de interés sin mencionar. Este itinerario es un paraíso para los amantes de la historia, el arte y la cultura. Si queréis saber más sobre los destinos, los puertos de atraque, las distancias o el transporte, no dudéis en contactarme.

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