Italia, una ruta por el Norte

He tenido la suerte de viajar por los cinco continentes, pero si hay un país que me apasiona, éste es Italia, un museo al aire libre en el que el visitante encuentra todo lo que busca: la eternidad de Roma, la belleza de los lagos, el dramatismo de la costa o el encanto de la Toscana.

Y es que Italia es un país que enamora en cada rincón, por lo que resulta muy difícil elegir una ruta para un viaje por esta tierra. Hoy, os hacemos una propuesta por el norte del país, dejando para otro capítulo la parte sur.

El Coliseum de Roma es un icono de Italia.
El Coliseum de Roma es un icono de Italia.

Empezaremos por Roma, la ciudad eterna. Puede resultar un poco caótica por el abundante tráfico y el ajetreo continuo, pero si escapamos de sus calles principales, descubrimos la verdadera belleza de Roma. No hablaremos sólo de los monumentos típicos de la ciudad que todo viajero debe visitar, como el Vaticano, el país más pequeño del mundo, y la Capilla Sixtina, la Fontana di Trevi, Piazza Navona y Plaza España, o el Coliseum, el Foro y el Circo romano, si no que perderse por la zona de Trastevere supone una delicia para el viajero.

El Vaticano, el país más pequeño del mundo.
El Vaticano, el país más pequeño del mundo.

Desde Roma, en coche propio, podemos perdernos por la Toscana, el encanto de Italia. Sus paisajes marcan el corazón del visitante, con impresionantes vistas de suaves colinas y praderas verdes, donde se cultivan los grandes vinos italianos. Los pueblos de Montepulciano, Pienza, Montalcino, Monteriggioni y San Gimignano son parada obligatoria en nuestra ruta hasta Siena, preciosa ciudad típica toscana con una de las plazas más sorprendentes.

Los paisajes de la Toscana Italiana parecen lienzos pintados.
Los paisajes de la Toscana Italiana parecen lienzos.

Desde aquí, y atravesando la región de Chianti, famosísima por sus vinos, llegamos a Perugia, una pequeña ciudad no tan conocida como las grandes urbes de Italia pero con un gran atractivo. Conocida por ser uno de los principales destinos universitarios del país, vale la pena visitar sus restos medievales, sobre todo la muralla y los arcos. Y la siguiente parada, Florencia, cuna del arte italiano. Firenze, en el idioma local, es un museo al aire libre. Conocida por acoger el David de Miguel Ángel en la Galería de la Academia, podemos ver una réplica en la Piazza della Signora, en su bellísimo centro histórico, hoy Patrimonio de la Humanidad. Aquí encontramos el Palazzo Vecchio y la Galleria de los Uffizi y, a pocos minutos, la Piazza del Duomo con su impresionante Catedral de Santa María del Fiore. No os perdáis el encantador Ponte Vecchio y las bellas vistas de la ciudad desde la Piazzale Michelangelo.

Siena es uno de los secretos de la Toscana.
Siena es uno de los secretos de la Toscana.

Tras conocer Florencia, la otra joya de la región es Pisa, aunque también vale la pena detenernos en la preciosa ciudad de Lucca. Pisa es famosa por su Torre Inclinada, en la plaza donde se levanta un impresionante conjunto arquitectónico junto con la Catedral y el Baptisterio. Pero la ciudad permite perderse por su encantador centro histórico y disfrutar del aperitivo italiano.

Vista del Ponte Vecchio en Florencia.
Vista del Ponte Vecchio en Florencia.

Continuando nuestra ruta hacia el norte de Italia, en camino a Venecia podemos hacer dos paradas. La primera para explorar la ciudad de Bolonia, conocida como “la Dotta, la Rossa e la Grassa”, es decir, la Docta por ser una de las más antiguas y conocidas  universidades de Italia; la Roja por el color principal de los techos de la ciudad, que conservan el antiguo color rojo típico de la Edad Medieval; y la Grasa por la maravillosa cocina de la ciudad y de la región. La ciudad es bellísima, destacando la Piazza Maggiore, los Palacios o las Torres de la ciudad, aunque quizá lo más sorprendente son sus numerosos y larguísimos pórticos, con más de 40 kilómetros a lo largo de la ciudad.

El bello conjunto arquitectónico de Pisa.
El bello conjunto arquitectónico de Pisa.

La segunda parada obligatoria es Verona, la ciudad de Romeo y Julieta, una urbe preciosa que conserva su aspecto medieval y elementos romanos en sus calles y edificios. Acercarse al balcón de Julieta es una tradición, pero no perderse la Arena, al antiguo anfiteatro romano, el Palacio Barbieri o adentrarse en sus calles es una obligación.

El Ponte Rialto, icono de Venecia.
El Ponte Rialto, icono de Venecia.

Y así llegamos a Venecia, la ciudad de los canales. Aunque dependiendo de la época del año en la que vayamos puede llegar a estar masificada de turistas, pasear por la noche por sus calles tiene el mayor encanto de nuestra visita, ya que el laberinto de calles te permite disfrutar en soledad de los canales. La Piazza San Marco y el Ponte Rialto son los monumentos conocidos de Venecia, pero perderse sin rumbo por sus estrechas calles y descubrir la vida cotidiana que se celebra en los canales menos conocidos es altamente gratificante. Si queréis un paseo en Góndola, estar preparados para el regateo y la pillería italiana.

Parada en Malcesine, Lago di Garda.
Parada en Malcesine, Lago di Garda.

Continuando nuestro recorrido por el norte de Italia, Milán, sobre todo por su impresionante Duomo (la Catedral), la Scala y la Gallería Vittorio Emanuele, merece una parada, o si queremos hacer compras de la moda italiana. Pero el paso por esta ciudad sirve como puerta de entrada a la espectacular naturaleza que encontraremos en los lagos, como el Lago di Garda o el Lago di Como, ideal para el descanso antes de lanzarnos a recorrer la costa mediterránea.

El impresionante paisaje de Le Cinque Terre.
El impresionante paisaje de Le Cinque Terre.

En esta parte de Italia llegamos primero a Génova, caótica, ruidosa, sucia… pero puerta de entrada al elegante y prestigioso Portofino, destino de la clase alta italiana y, sobre todo, a Le Cinque Terre, para mí, la zona más bonita de Italia junto con la Costa Amalfitana. Le Cinque Terre es una zona costera formada por cinco pueblos con una belleza indescriptible. Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore se aparecen a lo largo de la abrupta costa en forma de terrazas que descienden hasta el mar. De todos ellos, Riomaggiore es el más espectacular, y desde aquí arranca la romántica Via dell’Amore, un camino de poco más de un kilómetro que te lleva hasta Manarola, igualmente espectacular. El paseo, suspendido por acantilados sobre el mar, atrapa a todo visitante por su impactante dramatismo.

Y continuaremos nuestra ruta por Italia en otro capítulo, esta vez recorriendo el sur del país y la caóticamente encantadora isla de Sicilia. Si queréis más información sobre esta ruta, dónde alojarse, dónde comer o cómo moverse, dejar vuestros comentarios o contactarme por email.

info@consejerosviajeros.com

6 comments

  1. Hola , yo viajo a Italia en enero pero voy por pocos días solo 5 nose que pueda llegar a conocer voy en coche propio y de momento hasta roma llego, me puedes ayudar muchas gracias

    1. Hola, Eva:
      Si llegas a Roma y tienes sólo 5 días, lo mejor es aprovecharlos para ver bien y disfrutar de Roma, que ofrece mucho. Aún así, si quieres ver algo de Italia, mi recomendación sería ir desde Roma a la Toscana y ver Florencia y Pisa y, si tienes tiempo, Le Cinque Terre. Hay pueblecitos de La Toscana preciosos, por lo que si quieres disfrutarlos, lo mejor es moverse en coche. Si quieres ir directamente desde Roma a Florencia, utiliza el tren, es mucho más rápido.
      Pero ya te digo, con sólo 5 días, si quieres ver Roma, no te queda mucho más tiempo para otras zonas de Italia, así que lo mejor sería ver La Toscana.
      Espero haberte ayudado, Eva.
      Si necesitas algo más, no dudes en contactarme.
      Saludos,

    1. Sí, es cierto, Alberto, no sólo falta Bérgamo, sino otras ciudades y pueblos del norte de Italia con mucho encanto, pero había que restringir la ruta, sino nos tiramos un año entero por esta zona, jeje… Pero gracias por el apunte. Lo tendremos en cuenta para futuras aventuras.

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