Viaje a Sri Lanka y Maldivas, de todo en muy poco

Un país pequeño que ofrece de todo al viajero: historia, cultura, tradición y una imponente naturaleza. Esto es Sri Lanka, combinado con una paradisíaca escapada de playa en un resort de lujo de las islas Maldivas.

Después de más de dos décadas de conflicto étnico, Sri Lanka se abrió al mundo en 2010. Hoy es un destino con grandes atractivos. Desde sus enormes plantaciones de té, sus montañas y sus playas hasta sus templos y ruinas históricas. Recorremos los imprescindibles del país para acabar con una estancia en las paradisíacas playas de las islas Maldivas.

Puedes pensar que viajar a Sri Lanka es como viajar a la India. Olvídate. Mucho más limpia y menos caótica, pero más cara que India, los encantos naturales de Sri Lanka son únicos. Costas paradisíacas. Restos de antiguas civilizaciones. Colinas con asombrosas plantaciones de té. Bosques tropicales con una fauna fascinante. Y también playas.

El punto de entrada al país suele ser Colombo, la capital. Su aeropuerto ofrece buenas conexiones internacionales. Pero la ciudad en sí carece de grandes atractivos, aunque una visita al templo de Kelaniya es algo místico. Su pasado colonial se refleja en la Plaza de la Independencia, que vale la pena visitar, o el fuerte de Galle.

Es fácil recorrer Sri Lanka en coche propio. Los desplazamientos no son muy grandes. Desde Colombo lo mejor es dirigirse al norte para conocer el orfanato de elefantes de Pinnawala. Aquí puedes descubrir cómo cuidan de estos animales cuando pierden a su madre. Toda una experiencia.

Cerquita está Dambulla, donde encontramos una roca de 200 metros de altura conocida como Sigiriya Lion´s Rock, el Templo de la Roca del León. También aquí podemos visitar las Cuevas de Dambulla, un complejo de 80 cavernas con templos en su interior. Y a pocos kilómetros de éstas llegamos a Polonnaruwa, una joya cultural y medieval declarada Patrimonio de la Humanidad. Sus murallas, palacios, estatuas de Buda y esculturas hindúes sirven como ejemplo de la convivencia de religiones en Sri Lanka.

Y también Patrimonio de la Humanidad es la antigua ciudad de Anuradhapura, uno de los mayores yacimientos arqueológicos del mundo. Situada al norte de Sri Lanka, es un destino sagrado para el Budismo. Podemos explorar sus palacios, fortalezas, fosos y murallas en una visita que supone un viaje al pasado. En camino a Anuradhapura podemos visitar el Buda de Avukana, una gigantesca estatua de 12 metros de altura.

Kandy, en el centro del país, es otra visita obligada. Rodeada de una maravillosa vegetación, en la ciudad destacan dos atractivos: su lago artificial, Bogambara, y el Templo del Diente de Buda (Sri Dalada Maligawa). Es uno de los puntos de peregrinación y veneración más sagrados para el Hinduismo de Sri Lanka. Y desde Kandy es posible tomar el tren que recorre las tierras altas de Sri Lanka, con paisajes de impresión, llegando a Nuwara Eliya o Ella.

Al sur de Kandy encontramos uno de los grandes atractivos de Sri Lanka. Las gigantescas plantaciones de té son visibles en Nuwara Eliya. Dicen que el té de Sri Lanka es de los de mayor calidad del mundo. Ver como las mujeres en sus trajes tradicionales y con enormes cestas en su cabeza recogen delicadamente las hojas de té te fascinará.

Continuamos ruta. El pueblecito de Ella se encuentra entre montañas, a 1000 metros de altura. Un lugar tranquilo en plena naturaleza desde donde podemos llegar a Ella Rock, un vertiginoso mirador que hace que las tres horas de caminata valgan la pena. Hacia el sur, uno de los sitios más sorprendentes de Sri Lanka es el Templo de Buduruwagala. Se trata de una roca con un Buda de 16 metros tallado en piedra desde el siglo IX. Impresionante.

Y en la costa sureste del país llegamos a Yala. En este Parque Nacional podemos encontrar la mayor cantidad y variedad de animales de Sri Lanka. Destacan los leopardos, pero también es posible ver elefantes, ciervos, búfalos y numerosas aves. Si te gusta la fauna, Yala es tu destino.

Continuando la ruta circular de regreso a Colombo por la costa sur, llegamos a Weligama. Aquí te sorprenderán los pescadores cingaleses que pescan sentados sobre una fina caña sujeta al mar. Increíble. Pero antes, muy cerquita, está Mirissa, desde donde es posible salir en barco para avistar la maravillosa ballena azul.

Y por último no os perdáis Galle, un antiguo fuerte holandés que conserva la mezcla entre tradición asiática y europea propia de la época colonial. Una delicia visitar su casco antiguo con sus calles y edificios de estilo portugués, holandés e inglés.

Desde aquí, Hikkaduwa queda en camino a Colombo y es un sitio ideal para disfrutar de la playa y, especialmente, del submarinismo. Otra opción, hacia el este, es Tangalle, muy tranquilo, con buenas playas y coloridas casas de madera.

Pero si lo que buscamos es playa, Sri Lanka tiene la ventaja que está a poco más de una hora en avión de las paradisíacas islas Maldivas. Hay varios vuelos semanales. Y las Maldivas ofrecen lo que todo sueño de playa tiene. Arena blanca reluciente. Aguas cristalinas. Y cabañas sobre el mar.

Hay más de mil islas en las Maldivas. El aeropuerto se ubica en una de ellas. Y desde aquí tienes que ir en barco, o en aeroplano, a tu resort, que ocupa toda la isla. Los hoteles se levantan sobre atolones de arena que son fáciles de recorrer a pie. Tu actividad diaria será amanecer con vistas al mar, pasear descalzo por la playa, bañarte o hacer snorkel en sus aguas y atardecer con vistas al mar. No hay otra cosa que hacer. Nada que visitar. La capital, Male, es un conglomerado de edificios apretujados sin atractivo alguno.

Y así finalizamos nuestro viaje por Sri Lanka y las islas Maldivas. Una combinación perfecta de historia, naturaleza, cultura, tradición y playa.

Si quieres más información sobre Sri Lanka, sobre las Maldivas o sobre cualquier otro destino, puedes contactarnos por email a info@consejerosviajeros.com o dejar tus comentarios a continuación.

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