Mallorca, un paraiso por descubrir

Mallorca es uno de los destinos turísticos más conocidos en España. Pero, a veces, la imagen que tenemos de esta isla Balear es errónea, con una idea de fiesta nocturna y playas masificadas en verano. Y no es así. Descubrir Mallorca supone descubrir calas paradisíacas, una ciudad con uno de los cascos históricos mejor conservados de Europa, pueblos sorprendentes de la Sierra de la Tramontana y rincones absolutamente fascinantes para el visitante.

Si crees conocer Mallorca, o ya has estado allí, vuelve, te cambiará la imagen y te la mejorará sabiendo a donde ir.

Catedral de Palma de Mallorca, conocida como La Seu.
Catedral de Palma de Mallorca, conocida como La Seu.

Es recomendable empezar la ruta a este paraíso cercano por la capital, Palma de Mallorca. Debido a la cercanía del aeropuerto y la proximidad del puerto, es la principal puerta de entrada. Su caso histórico es uno de los más grandes y mejor conservados de Europa. Perderse por sus callejuelas entrelazadas es un placer, pero son imprescindibles algunos puntos que tenemos que ver: La Seu, la catedral de Palma, es visita obligada. Su construcción data del siglo XIII, y hoy es famosa por poseer uno de los rosetones más grandes del estilo gótico levantino y por la capilla de Miquel Barceló. Otras numerosas iglesias salpican esta parte histórica de la ciudad, con una bella Plaza Mayor. Recomendable visitar el Castillo de Bellver, el único medieval redondo, con unas magníficas panorámicas de la ciudad desde lo alto. La Lonja es otra de las construcciones que valen la pena admirar, todo un monumento medieval.

Las vistas de Cabo Formentor son impresionantes
Las vistas de Cabo Formentor son impresionantes

Si lo que buscamos es deleitarnos con el paisaje natural, desde Palma es aconsejable escaparse a la Sierra de la Tramontana, un paraje montañoso natural de una belleza y valor incalculable. La mejor manera de explorarla es en coche, para poder disfrutar de cada rincón perdido. Numerosos pueblos salpican la carretera montañosa (olvidarse de la autopista si lo que quieren es disfrutar de la naturaleza) que la cruza de sur a norte: Valldemossa y Soller son dos visitas obligatorias. Ambos son similares, pequeños núcleos medievales construidos en las laderas de la montaña con preciosas casas de piedra, bellamente ornamentadas en flores locales y suelos empedrados. Para ir a Soller, hay el famoso Tren de Soller, que empieza en Palma de Mallorca y cruza toda la sierra hasta este pueblo. De ahí pueden continuar en tranvía hasta el Puerto, e incluso continuar ruta en barco hasta Sa Calobra, un paraíso oculto entre montañas.

Sa Calobra, una cala entre montañas.
Sa Calobra, una cala entre montañas.

Llegar hasta Sa Calobra en coche es complicado. La carretera es difícil, estrecha, con numerosas curvas y tráfico. Sin embargo, recompensa con creces. Otra manera más cómoda de llegar es en barco desde Port Soller.

Una vez allí, no esperéis una playa de arena blanca. Es una pequeña cala de piedras con poco espacio cerca del agua, pero en donde desemboca un torrente, que en verano se seca, formando una preciosa postal, con el cauce atravesando las montañas para llegar hasta el mar. El agua, de un azul intenso, combina colores fascinantes. De camino a Sa Calobra, o en nuestro recorrido por la Sierra de la Tramontana, podemos detenernos a visitar el tranquilo Monasterio de Lluc, un retiro entre montañas ideal para quienes busquen paz y tranquilidad.

Calas de piedra y playas de arena ocupan la costa.
Calas de piedra y playas de arena ocupan la costa.

El destino final de nuestra ruta por la Sierra de la Tramontana es el Cabo Formentor, el último saliente de la isla, un lugar impresionante. Los acantilados y las formaciones rocosas forman un paisaje espectacular. Al final de una carretera angosta se encuentra un faro, con espectaculares vistas del litoral. Si queremos ahorrarnos este tramo, desde el mirador Colomer podemos admirar unas vistas igual de impactantes, con enormes acantilados cayendo abruptamente al mar.

Pero Mallorca, además de montaña, historia, naturaleza y bellos pueblos, es principalmente conocida por sus calas y playas. Las hay de todo tipo: pequeñas y rocosas, grandes y arenosas, turistas y locales, etc.

Espectaculares paisajes en la Sierra de Tramuntana.
Espectaculares paisajes en la Sierra de Tramuntana.

Para mí, las más impresionantes son Caló des Moro, Cala Varqués y Cala Mondragó. Si queremos algo más turístico, Es Trenc y Cala Pi son las más conocidas, o bien las ubicadas al norte, en Alcudia y Pollença. Cada playa, cada cala, tiene sus peculiaridades, por eso es más recomendable unas que otras en función de lo que busquemos. Si queréis saber cuál es la que mejor va con vosotros, u otros rincones no mencionados de Mallorca en este artículo, no dudéis en contactarme.

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